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Alejandra Szeplaki

Sobre la mujer venezolana

Alejandra Szeplaki ofrece su visión del documental de su autoría, "Mujer", en una entrevista realizada por Gabriel Payares


Gabriel Payares: Cuéntanos un poco de dónde surgió la idea de filmar este documental en torno a la mujer venezolana.

Alejandra Szeplaki: Como mujer y desde mi condición de mujer cineasta siempre he tenido interés de documentar el universo de lo femenino. Yo quería hacer un trabajo que registrara el ímpetu de la mujer venezolana, su empuje y empeño en salir adelante. También quería que estos documentales sirvieran como un espejo donde otras mujeres pudieran verse, reconocerse y decirse: "si esta chica del documental pudo lograr sus metas y sus sueños, yo también puedo". En este sentido son documentales que son una caricia para la estima de la mujer.

GP: Una chef, una artista plástico, una partera y psicóloga, una cantautora y juglar, una titiritera y una maestra de ballet. ¿A qué criterio respondió la selección de los personajes entrevistados?

AS: El criterio de selección consistió en entrevistar a mujeres exitosas –aunque no fuese un modelo de éxito mediático  o convencional-. Debían ser mujeres dueñas de sus propios quehaceres o negocios y no empleadas, sino mujeres con una actividad propia que ellas mismas hubiesen generado y que viviesen de esta actividad.

Debían ser mujeres independientes y que tuviesen mucho aportar a la sociedad. Claro está, como todo "personaje" de un documental, debían tener oficios interesantes y tener presencia cinematográfica.

Estas mujeres son unas luchadoras, mujeres bellas que han abierto un camino andando y batallándolo y que pueden decir "aquí estoy yo".

GP: ¿Qué opinión te merecen los estudios de género que proponen, entre otras cosas, pensar a la mujer en la sociedad a partir, ante todo, de su diferenciación con respecto al hombre? ¿Crees en el feminismo?

AS: Creo en el feminismo como practica política que defiende los derechos de las mujeres. Creo que mientras la sociedad siga  segregando, discriminando, subvalorando y poniendo en segundo plano a la mujer habrá diferencias por las cuales pelear, porque para ser una sociedad equitativa en término de roles nos falta mucho. Creo que las formas de desigualdad y violencia contra la mujeres son muchas y en este sentido tengo un compromiso con mostrar en el audiovisual otras mujeres que no corresponden al modelo de mujer que usualmente vemos en la TV.  Para explicarlos mejor.

"Para las mujeres, la belleza es una obligación que forma parte de su identidad sexual", apuntó Susan Sontag. "Porque ésta es una sociedad que hace del ser femenino y de la preocupación de ser bella una sola cosa."  Y como también señala Sontag: "Se define al ser femenino como aquél que se ocupa de su aspecto y luego se lo denigra por frívolo y superficial".

Las mujeres están expuestas a la desigualdad social, legal y económica. Sufren doble jornada de explotación: trabajan en la calle y las tareas domesticas son también su responsabilidad, pero ahora  hay otra división sexual del trabajo igualmente injusta, quizás más opresiva y que no sólo afecta –en principio- a todas las mujeres sino que además se ha intensificado brutalmente en el curso de las últimas décadas: las labores de embellecimiento (dietas, tratamientos diversos, aplicación de cosméticos, cirugías estéticas, gimnasia) relacionadas casi exclusivamente con la belleza femenina. Ésta es una nueva forma de explotación, una nueva jornada laboral sin remuneración y lo que es peor voluntaria y que requiere de una gran inversión económica de su parte.

A las mujeres se nos hacen sentir culpables de envejecer, culpables por tener senos pequeños o demasiado grandes, culpables de no ser flacas, culpables de portar canas, culpables por tener celulitis. Esta culpa daña nuestra autoestima, nuestro amor propio. Esta visión estereotipada del cuerpo de la mujer  nos aleja de la realidad y nos convierte en simples objetos. Es una nueva forma de violencia contra la mujeres y  es una de las formas de sexismo más duro.

Basta prender la TV tradicional para encontrar que un porcentaje inmenso de la programación cuyo "target" es la mujer ejerce impunemente este sistema de violencia aceptado por "todos" como algo natural.

En la TV proliferan programas que intentan convencernos de que lo mejor para la autoestima es operarse, implantarse, liposuccionarse, además de los innumerables avisos que venden productos humectantes, nutritivos, reductores, y tratamientos anti-edad. Si ves un programa de deportes femeninos encontrará exclusivamente programas de gimnasia que endurecen y aumentan el trasero. Están por supuesto los múltiples concursos de belleza desde el Miss mini Venezuela hasta el real Miss Venezuela y otros. Las telenovelas que estereotipan a más no poder el rol de la mujer: la mujer  como estúpida siempre esperando al amor que le salve la vida o  como villana perversa, pero eso sí: siempre operada y perfecta –aunque su papel sea de buhonera-, trágico ejemplo de Ciudad Bendita. La publicidad es la cereza del helado,  utiliza descaradamente el cuerpo de la mujer como objeto únicamente sexual para vendernos status y detergentes.

La mujer es un objetivo de impacto prioritario para la publicidad. Los especialistas saben que ellas constituyen el grupo consumidor más importante, numeroso, polimorfo y activo desde el punto de vista de los intereses del mercado: alrededor del 80% del total de las compras son realizadas por mujeres.

La mujer se convierte en un `bello personaje' para el mundo del consumo y esa posición se consolida progresivamente, afirmada en su carácter pluri-consumidor: las mujeres son compradoras de objetos para el consumo personal, para el hogar, para los niños y, en ocasiones, para el hombre. La mujer es destinataria de los desvelos publicitarios y es también personaje de la publicidad. Hay publicidades para mujeres y hay publicidades con mujeres, en las que la mujer cede su cuerpo para la connotación de los productos, tanto si ella es o no es la destinataria directa. Por eso, si lograramos una concientización de la mujer como espectadora y obviamente consumidora, estaríamos ante un espectador crítico y con un gran poder en sus manos.

El cuerpo de la mujer en la televisión venezolana merece un urgente análisis y un llamado a la reflexión.  En "el país de las misses y las mujeres bellas"  tener una opinión  diferente a esa en la pantalla de la televisión se hace  imprescindible, mostrar en TV una visión que cuestione este modelo de belleza y de estereotipo es muy importante.

Según los estudios de mercadeo de la marca "Dove", cuando se le pregunta a la mujeres venezolanas si consideran que las mujeres de nuestro país son bellas, el 95% de las respuestas es sí. Cuando se les pregunta a estas mismas mujeres si ellas se consideran bellas la respuesta en un 90% es no. Entonces aquí hay un problema de distorsión de imagen brutal.

GP:
¿He allí la importancia de un documental como "Mujer" en nuestra sociedad?

AS:
En una ciudad donde el 70% de las vallas son de mujeres exponiendo su cuerpo para vender cerveza es imprescindible mostrar otras mujeres, una cuya virtud no sea estar operada sino ser una persona maravillosa como chef, titiritera, cantautora, pintora o simplemente una persona común.

Por esto creo que la serie Mujer es mi pequeño aporte a mostrar otro tipo de belleza bastante lejana a pensar que una mujeres bella es la que tiene como medidas : 90-60-90.  Las mujeres de Mujer son de verdad bellas, exitosas, inteligentes, han logrado sus metas y sus sueños y este es el tipo de mujeres que hay que mostrar en TV y el los documentales, mujeres que viven y celebran la vida  y que son un modelo de para que otras se puedan verse y reflejarse y entenderse.



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