Con motivo de su participaciòn en el taller "Periodismo y Literatura" de la Fundaciòn Nuevo Periodismo Iberoamericano, la FCU y Econoinvest Casa de Bolsa, cediò sus espacios a este insigne comunicador y columnista de la revista Semana
Héctor Abad es uno de esos escritores que sorprenden por su franqueza y humildad, un intelectual con gran éxito que se ha destacado tanto en el campo del periodismo de opinión como de la escritura, como el mismo la define, de género indefinido.
Una voz crítica marcada por la muerte de su padre, un médico activista de izquierda que perece hace 22 años en el Medellín de Escobar, a manos desconocidas. Quizás es por esto que Héctor Abad empezó a plasmar su posición crítica desde muy joven, o tal vez precisamente porque aprendió de su padre a decir lo que piensa.
Escribe porque como él mismo afirmó, la escritura se convirtió en su medio de comunicación con el mundo, un medio de comunicación pausado y reflexivo que provee de tiempo para sopesar argumentos. Un medio que tras años de juegos con las palabras le ha permitido conseguir su propia voz.
Hèctor Abad llegó a Venezuela para dar un taller de periodismo y literatura con la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y el apoyo de la Fundación para la Cultura Urbana y Econoinvest Casa de Bolsa, quien cedió durante cuatro días sus espacios para que 16 periodistas de distintos lugares del país ejercitaran y experimentaran con la palabra, el objetivo: equilibrar la fuerza de la literatura con la veracidad del periodismo, logrando un texto verosímil.
En ese marco la Fundación para la Cultura Urbana realizó un conversatorio moderado por Antonio López Ortega en el que Abad entresaco de la bruma de sus recuerdos algunas anécdotas de vida, algo bastante difícil porque como dice Abad él vive y borra, y esos aspectos del pasado le parecen tan lejanos como si el muchacho que los protagonizó no fuera él.
Pudimos conocer entonces más de la persona, esa persona que de alguna u otra manera se ha definido en varios de sus libros y que reafirma sus ideales cada semana en por el medio en el que mejor deja patente su sencillez y profundidad: la palabra escrita. Esto fue parte de lo que compartió con nosotros.
- Hace poco mencionaste que los libros permiten vivir dos veces, ¿qué escritores o libros te enseñaron de la muerte o el amor?- La muerte, con Thomas Mann, la descripción de alguien que muere de Tifus te hace vivir la experiencia de la muerte casi como si fuera tu abuela o tu hermana, igualmente creo que me marcó mucho la muerte de Iván Ilich de Tolstoi. Otra muerte que en mi parecer recrea la experiencia de manera muy digna es la película Vivir, de Akira Kurosawa, en donde el personaje sobrelleva el cáncer de pulmón con gran entereza, te lleva a pensar o a ensayar como te podrías portar ante una enfermedad terminal. Con las películas y los libros uno puede ensayar posibilidades de vida, son una pausa, la vida entre paréntesis, como el teatro, en el que puedes corregir. La vida por su parte es una obra sin ensayo, ni segundas oportunidades.
- En cuanto a la experiencia de la vida en sí, Bertrand Russell me dio una visión intelectual de la vida, la liberación del miedo: el miedo al castigo divino, el miedo a los fantasmas, eso de que le dicen a los jóvenes que alguien los observa si se tocan, ese miedo a todo es terrible. Yo ya no creo en eso, creo que si hay un ruido son ladrones, no fantasmas; el miedo produce mucho sufrimiento, el miedo a la soledad, miedo a lo sobrenatural, agradezco eso a Russell, que me curó.
- ¿Cómo se le puede dar a la palabra la fuerza del hecho?
- No hay una manera, bueno sí, leer, leer como lo hacen los demás, pero no sé si se puede crear una fantasía tan completa como un sueño realista, creo que hay momentos en que se logra la magia, pero momentos sólo eso. Además también depende de la circunstancia que rodea al que lee, una persona puede percibir vividamente un texto, quizás la otra no; depende del momento del día o de la persona, hay momentos en que uno esta más sensible, es más receptivo, escuchas una sinfonía clásica una vez y puede generarte una sensación fabulosa y quizás la vuelves a escuchar y ya no, así con los libros pueden generarte algo distinto cada vez.
- ¿Podrías recordar una historia que teniendo un argumento muy sencillo se transformara en una historia fantástica por la forma en la que se contó?
- Las historias de Joseph Roth, son muy simples y al mismo tiempo muy profundas.
- ¿Cómo se dio en tu caso el paso del los largos diarios en los que reflexionabas en torno al hecho de escribir a la incursión en la novela?
- Se dio cuando perdí el pudor al miedo y las imperfecciones, cuando fui aceptando las dificultades, creo que es peligrosa tanto la autoconciencia excesiva en personas talentosas, como el publicar por publicar, debe haber un equilibrio entre la impudicia del que publica lo que sea a los autocríticos neuróticos.
- Es un paso entre el no bloquearse y pensar dándose cuenta como es uno, simplemente conocerse a si mismo.
- ¿Cómo realizas la investigación para tus trabajos periodísticos?
- Trato de vivir informado, leo periódicos en inglés o en italiano, reviso noticias, a otros columnistas, aprender idiomas también es muy útil.