| Septiembre, 08 de 2010
11.11.2009La urbe envuelta en sus miedosLa participación del escritor mexicano Jorge Volpi dentro de la Conferencia Anual de la Fundación para la Cultura Urbana ha sido reflejada en esta crónica de Valentina Moreno "Una ciudad de 21, 22 millones de habitantes y no hay absolutamente nada; no hay nadie en las calles, son las dos de la tarde y hay un absoluto silencio, un absoluto silencio que dura 4 días, por primera vez en la ciudad de México no hay tráfico, por primera vez no hay aglomeraciones, unos días atrás el presidente del país y el alcalde de México recomiendan no salir a la calles, "compatriotas recomiendo que no salgan de sus casas"; las escuelas, los centros de trabajo, los centros de espectáculos, todos absolutamente cerrados, sólo unas cuantas empresas siguen abiertas y unos cuantos restaurantes reparten comida a domicilio". La tarde del 5 de Noviembre el Centro de Arte Los Galpones funge como espacio para la reflexión en torno a la dinámica de las ciudades, pero esta vez no ha sido a través de algún artista plástico o fotógrafo, sino de la mano del invitado de la novena edición de la Conferencia Anual de la Fundación para la Cultura Urbana, el escritor y catedrático mexicano Jorge Volpi, quien ha venido a Venezuela para hablar del terror en la ciudad y la, acaso utópica, supervivencia en nuestras megaurbes del siglo XX. Un auditorio para cuatrocientas personas que se rebasó al poco tiempo de comenzar la conferencia, todos expectantes, un público que esperaba escuchar a un Volpi metódico, a un intelectual que se vale de la historia y la investigación para plantear su concepción del mundo y que se vio ante un orador irónico y sagaz, que logró ganarse la atención y hasta un puñado de risas autocríticas, poniéndonos ante el espejo del Latinoamericano que somos, que nos invita a una cerveza, un tequila o un ron con un buen son para olvidar el temor que nos persigue. Como bien dijo Leoncio Barrios, uno de los asistentes a esta convención anual de la FCU: "Lo que más me gustó fue, por un lado, el sentido de ironía, el fino humor, con el que expresó algunas dramáticas situaciones y, por el otro, que fue un discurso crítico pero moderado, sin las polarizaciones y satanizaciones a lo que estamos acostumbrados a oír cuando, en Venezuela, se hace crítica social". Un Jorge Volpi más estirado y amarillento se proyecta en las paredes adyacentes al podio, su cabeza de ancha sien y sus grandes ojos refieren el estereotipo de un investigador que ha sabido ganarse a su audiencia. Mientras, fuera, un grupo escucha sentado en los jardines una ponencia al aire libre. El escritor sintetiza las facetas del pánico citadino: el temor al otro; el terror en todas partes, una revisión histórica de la ciudad de México que comienza con la terrible masacre de Tlatelolco, en 1968, donde perecieron más de 400 personas, y continúa con el miedo a las crisis económicas reiteradas, deviniendo en la sensación de tener enemigos potenciales en todas partes, miedo a la violencia, a lo político, a la destrucción del medio ambiente, miedos que según Volpi provocan una rentabilidad política enorme, generando controles férreos, anti política y ciudades divididas en las que diferentes sectores ni siquiera se encuentran, sin ocuparse de la ausencia de oportunidades que son la causa de los problemas. El peligro inmediato, donde se suman los miedos cotidianos, la ciudad Frankestein, representando la ciudad desestructurada en la que los diferentes espacios no tienen interconexión y donde -según Volpi- se da una especie de doble ciudadanía, la ciudad oficial y la ciudad peligrosa; creando guettos de ricos y guettos de pobres y transformando el centro comercial en nuevo espacio público de encuentro. La cultura de la cola Otro de los grandes miedos fue denominado por Jorge Volpi: Autopista Sur y es el miedo a ser interceptado, por cuerpos de seguridad o delincuencia organizada, miedo a los taxis, así como miedo a quedar varado en lo que Volpi llamó "ataúdes móviles". Resaltó, también, la crítica a la promoción del automóvil que en conjunción con planes urbanísticos, disminuye las vías de comunicación peatonales, y crea -al proliferar los automóviles- grandes embotellamientos que generan una cultura de la cola. Las risas retumbaron en la sala cuando Volpi mencionó que se venden incluso "desayunos completos". El escritor hizo entonces un recorrido por el continente Latinoamericano y sus nuevos medios de transporte. Otros miedos continúan la lista: el miedo a los inmigrantes, al narcotráfico, que se ha convertido en la figura emblemática del Latinoamericano y que genera grandes niveles de violencia; miedo a los políticos, miedo a los policías y a los jueces, todo esto genera una sensación de vulnerabilidad definido por Volpi como "soledad cívica". Como cierre de la Conferencia Anual de la Fundación para la Cultura Urbana el escritor Jorge Volpi dio una visión más esperanzadora, proponiendo la transformación del espacio público más allá de la resignación al ambiente hostil, la necesidad de exigir los cambios y una reforma urbanística que cree espacios de convivencia y rompa las murallas. Se refirió a la creación de políticas sociales y culturales, la creación de bibliotecas y juegos para niños en los barrios, la mejora del transporte público, redistribución de oportunidades, políticas en cuanto al narcotráfico, la creación de instituciones que vigilen o controlen las decisiones del ejecutivo y "el fortalecimiento de una autentica educación cívica, la única que puede dar esperanza de que vivir en las megaurbes latinoamericanas no sea solo sobrevivir, si no abrir en ellas un espacio para la satisfacción y la felicidad individual". Al finalizar la conferencia los presentes compartieron en un espacio iluminado por múltiples luces de colores, híbrido, entre lo que nos acostumbran las inauguraciones de exposiciones artísticas; esta vez colmada con la presencia de un nutrido grupo de nuestros mejores intelectuales, escritores y también artistas venezolanos. Una atmósfera bien lograda y donde algunos de los presentes dejaron claros comentarios: "El título de la conferencia me hizo dudar de asistir porque no quería escuchar un discurso apocalíptico sobre la ciudad, pero afortunadamente no fue así. Volpi describió con maestría y con el verbo de un gran pensador, muchos de los males que aquejan a los habitantes de las ciudades latinoamericanas ofreciendo soluciones, con lo que resultó esperanzador y aunque fue prolijo en ejemplos de lo que acontece en México, por ser su ciudad, también calzaban para nosotros en Caracas y me imagino que para los porteños, los paulistas, los limeños, los maracuchos, lo que evidencia que nuestras ciudades, en cuanto a problemas, tienen más en común que diferencias". "La conferencia me pareció muy buena bastante articulada y sobre todo completa en cuanto a lo que es un panorama generalizado y racional de los miedos". "Me pareció una visión ajustada de la realidad latinoamericana, que se han convertido en espacios masivos donde el contacto humano se pierde, donde grandes grupos están desatendidos, hay grandes problemas de movilidad, creo que esas ciudades generan unos submundos particulares e impone una reflexión respecto a la reflexión de las ciudades." "Yo por ejemplo creo que los terrores asociados a inseguridad y delincuencia son terrores que han adquirido una autonomía, que se explican a si mismos al margen de la inequidad de la desigualdad, que son como dos mundos paralelos que producen sus propios miedos, la explotación social en la ciudad, la segregación social en la ciudad, y el terror como comercio e industria forma parte del sector terciario, pero me parece que abre muchos temas a discusión y una conferencia que permite abrir la discusión, es mucho mejor que una conferencia que la cierra" "Me pareció una ponencia muy basada en la investigación científica, yo esperaba algo más literario, pero me gustó mucho verlo en persona que es algo que muy raramente se puede escuchar en Venezuela " Crónica de Valentina Moreno |